25 IDEAS PARA UN ENSAYO MÁS EFICAZ EN MAGIA (Y OTRAS ARTES) por Mariano Vílchez



 



Tras décadas de ensayo en nuestro arte de la magia, amén de alguna excursión en otras artes (artes marciales, baile latino, …), he llegado a apreciar y a refinar el arte del ensayo o de la práctica, como se le está denominando últimamente.

¿A quién no le gustaría rentabilizar al 200 % el tiempo que le dedica a ensayar una disciplina? ¿A quién no le gustaría progresar más rápido en ese arte?

De eso va este artículo, de 25 tips para mejorar nuestro ensayo y que sea más productivo. Aunque el enfoque de este artículo es la mejora técnica y el dominios de nuestro efectos como magos, muchos de estos consejos pueden ser aplicados a otras artes (baile, tocar un instrumento, jugar a la petanca…).

Recorramos los tips uno a uno, pero te advierto de más de uno te sorprenderá por sencillo o rocambolesco.

Son fruto de mi experiencia en algunas artes (ilusionismo, baile latino, artes marciales, etc.), de consejos de varios maestros de magia y de la lectura de varios libros dedicados a este tema cuya bibliografía encontrarás al final.

 

Dos fases, y no una

Decía Gabriel Moreno que había que ganarse el derecho a ensayar. Con esto quería decir que, si no realizas correctamente un movimiento o una secuencia técnica antes de empezar a ensayarla, con la repetición vamos a automatizarlo todo, lo bueno y lo malo, lo que hacemos bien y lo que hacemos mal (los vicios).

Es importante, por ello, asegurarnos de que el movimiento es correcto, de que funciona, de que engaña, antes de empezar con las repeticiones. Un buen maestro, nuestro espejo o la cámara del móvil nos darán el visto bueno. No se trata de tenerlo perfecto (eso viene con la repetición), sino decente, aceptable, sin vicios peligrosos.

 

Selecciona lo que vas a ensayar

Ten presente lo que vas a ensayar en tu tiempo de ensayo. Al principio, cuando somos neófitos, ensayamos sin ton ni son, probamos todo lo que vamos descubriendo en vídeos y libros. Seguimos modas en técnicas y juegos.

Lo queremos todo.

Con los años, vamos viendo qué técnicas nos van, no salen casi a la primera, cuáles no terminamos de dominar nunca, qué juegos nos gustan, qué rama de la magia nos atrapa y se nos da mejor.

Por lo tanto, el ensayo se vuelve más preciso y específico. Vamos acotando el terreno de lo que somos y de nuestro estilo personal.

 

Orden del ensayo

El contenido y orden de lo que vas a ensayar dependerá de tu evolución y de la etapa en la que te encuentres, si estás en una fase de aprendizaje, de descubrimiento, de estudio o si, con los años, tienes un repertorio o un estilo definido.

¿Tienes una hora por delante? Decide a priori que vas a ensayar. No te lances y te dejes llevar sin más con las monedas o la baraja que tienes en el tapete (a no ser que estés ensayando para crear juegos o variantes nuevas).

Algunos expertos recomiendan ensayar primero lo difícil y luego lo más fácil o dominado, partiendo de la hipótesis de que al principio tienes más energía y además te refuerzas el trabajo duro con algo más fácil. Pruébalo y decide tú mismo.

A lo mejor puedes empezar con las técnicas y los juegos nuevos y luego continuar con efectos más dominados de tu repertorio, por ejemplos los que vas a hacer próximamente (o probablemente, si eres amateur).

Y sí, hay que cuestionar y repensar continuamente lo que ya haces. De esto forma llegarás a mejoras considerables, atajos, simplificaciones e ideas que volverán estos juegos aún más potentes.

 

El principio del tropezón

Este principio de Tom Peters nos dice que pongamos a mano aquello en lo que queremos trabajar o avanzar, de modo que casi “tropecemos” con ello, evitando así que nos olvidemos de ello.

Cuando tengo que corregir exámenes, nada más llegar del colegio, lo saco del maletín y los planto en la mesa del comedor. Están a la vista y termino poniéndome con ellos más pronto que tarde.

Así, como nos aconsejaba el maestro Arza, debemos tener siempre el tapete puesto en algún lugar de fácil acceso, junto a todos los elementos que vayamos a usar, incluidas cartas especiales, gimmicks varios, de modo que cuando nos surja una idea no tengamos que levantarnos de la mesa a buscar lo que sea e interrumpamos el fluyo del ensayo y de la creatividad, para ir en busca de esa carta de doble dorso o ese espray anti…

 

Un consejo manido, homogeniza

Sí señor. Mejor veinte minutos diarios que un atracón de fin de semana. Conviértelo en un hábito diario, lo cual no va a ser problema, ya que te encanta.

 

En positivo, con metáforas

Este consejo es desde el punto de vista del profesor. Todos estos consejos, de hecho, son aprovechables desde el punto de vista de la docencia.

Si eres profe o maestro. Es preferible usar el término positivo a la negación. En vez de decir “No aprietes demasiado la baraja.”, decir “Sujeta la baraja con suavidad, sintiendo su peso (Gabriel Moreno)” o, con metáfora a lo René Lavand: “Imagina que es un pájaro, que, si lo aprieto demasiado, se muere, y si aflojo de más, echa a volar.”

También puedes combinar ambas. Empieza por la negación para poner en guardia el alumno y luego mete la instrucción positiva y metafórica para guiarlo.

Si eres alumno y tu maestro o tu libro o tu vídeo te da una negación, intenta buscar un término positivo que expresa esa idea, una comparación o una metáfora que te sea fácil de recordar y que te facilite tu avance.

 

Fragmenta y enlaza, ese es el quid de cuestión

Este es uno de los métodos más eficaces para aprender una secuencia. Fragmenta, domina y ve enlazando.

A menudo hay un punto de la secuencia en que nos atascamos. Pues entonces, hay trabajar ese punto.

Por ejemplo, si a la hora de realizar el doble lift, lo que te cuesta es la separación de dos cartas con el pulgar (o con el mayor o índice de la mano derecha, según el tipo de doble lift), practica solo esta separación una y otra vez hasta que te salga con fluidez (series de ocho, por ejemplo). Luego, enlaza con el propio doble lift. Si no te sale, practícalo también de forma aislada. Luego ensaya separación y doble juntos. Y así.

Este procedimiento es útil para para muchas artes (secuencias de baile, de digitación instrumental musical, artes marciales) y realmente puede pulir líneas de aprendizaje y ayudar a salir del atasco o error cuando todo lo demás falla.

 

El sándwich

Tanto si quieres enseñar como aprender te propongo esta técnica poderosa para pulir los errores.

Una vez entiendas la diferencia entre hacerlo bien y mal, haz lo siguiente: hazlo bien, luego hazlo mal (con el defecto anterior), y luego bien de nuevo. Repite este sándwich unas cuantas veces, y luego ya repite series donde hagas el movimiento siempre bien.

Por ejemplo, en el caso anterior de la separación del doble lift, una vez que descubres (o te explican) el detalle por el que te sale con cierta fluidez, realiza esta tríada varias veces. Coge la separación bien, luego cógela mal (como lo hacías antes) y luego bien de nuevo. Repite esto varias veces. Esto va a permitir que tu cerebro distinga perfectamente el error y no vuelva a caer en él.

 

Un detalle cada vez

Los buenos maestros se caracterizan porque saben dar el consejo justo a los neófitos ávidos de aprender. Cuando un chaval hace sus primeros juegos, indudablemente hay mil cosas que decirle. Sin embargo, si se le dice demasiado, al final le generaremos confusión. Hay que decirle lo prioritario en su fase de evolución. Ese detalle que va a suponer la diferencia y el avance en ese momento. Ya habrá tiempo para los otros.

Y tú lo mismo, si estás aprendiendo, viendo detalles en vídeos (de magia, baile o lo que sea), quédate con un detalle (de estilo, de posición) que te guste e intenta meterlo en tus secuencias en los próximos días. Cuando ya esté interiorizado, vuelve a tus vídeos y ve por otro. Y así. 

 

Hazlo general

Te propongo incluso ir más allá. Practica ese detalle o principio del vídeo, no solo en tu ensayo o en tu disciplina, sino en todas las situaciones de la vida cotidiana.

Si te gusta de un mago o de un bailaría su postura relajada, sus hombros caídos o la forma de mirar o lo que sea, recuerda ese principio e intenta aplicarlo cuando estás caminando por la calle, con amigos, en familia, etc.

 

Práctica versus ensayo

Este es un clásico. Una cosa es practicar una juego y otra es un ensayo en toda regla.

Cuando ensayas en serio, realizas el efecto de principio a fin como si tuvieras unos espectadores ante ti y hablas e interactúas con ellos de forma imaginaria.

Esto quiere decir que si algo falla (olvido, error), improvisas y sigues adelante como si estuvieses en una situación real. El ensayo real de puede dar ciertas tablas antes de enfrentarte con el público: temple, salidas que no habías contemplado y cierta seguridad, aunque, claro está, las auténticas tablas te llegarán al enfrente al público varias veces con este efecto en situación real.

 

Boxeo de sombra

Se trata de realizar el efecto sin elementos, en tu imaginación, pero moviendo las manos y el cuerpo, como si lo estuvieras haciendo de verdad.

Esta práctica es útil en diversos campos como las artes marciales, los bailes de salón o la interpretación de un instrumento.

Repito, imaginas que tienes a tu compañero/a de baile, contrincante, instrumento musical o elemento mágico ante ti o entre tus manos y ejecutas de verdad los movimientos en el vacío.

Esta práctica no sustituye a la práctica con elementos o personas, pero aporta otra dimensión que permite realizar otro tipo de conexiones cerebrales que facilitan también el aprendizaje en gran medida.

Lo mejor, no necesitas nada. Tan solo acordarte de practicar y arrancar, estés donde estés.

 

Ensayo mental

Esta modalidad de ensayo es aún más imaginaria que la anterior. En el boxeo mental realizabas los movimientos de verdad mientras imaginabas, aquí no te mueves en absoluto. Todo se realiza en tu mente. Estás sentado, quieto o paseando y te visualizas practicando, pero sin movimiento de práctica alguno.

Hubo un tiempo en que tenía una baraja de efectos siempre conmigo. Era un viejo mazo Bicycle en cada una de cuyas caras tenía escrito el nombre de un efecto de mi repertorio. Eran efectos que ya hacía y que quería ensayar mentalmente o incluso pulir.

Entonces, cuando iba en el coche o estaba paseando (mejor en este segundo caso por seguridad) mezclaba las cartas y volvía la carta top, leía el efecto que tocaba (por ejemplo, asamblea Braue) y lo recreaba en mi mente, me imaginaba haciéndolo y, a menudo, mejorándolo (más simple, más engañoso, más limpio). Después volvía la carta siguiente, leía el efecto, y así, hasta que me cansaba.

En una ocasión, en un encuentro de La Peza, Gabi Pareras me vio con la baraja efectos y le gustó. Incluso me pidió permiso para utilizar la idea. Ya ves, tan solo una ideíta, pero una buena forma de practicar.

 

Ensaya en contexto

En lo posible ensaya la técnica dentro de un efectito. Esto le da más sentido.

Si quieres practicar el doble lift, por ejemplo, realiza un efecto de carta perdida, doble lift al pretender encontrarla (se ve que es un error) y transformación de la carta en la elegida.

Lo mismo con el enfile y otras técnicas. No las desnaturalices. En contexto.

 

 

Prueba pronto

Llega el momento en que hay que probar un efecto, una rutina. No puedes estar indefinidamente preparándote. Hay un momento en que se la tienes que hacer a tus colegas de sesión, amigos o familiares para pasar a la fase siguiente.

Entonces comprobarás si el efecto funciona, si engaña, qué detalles añadirle, etc.

Luego lo pulirás un poco más hasta que llegue a la maduración necesario para hacer en una actuación más seria, ya sea profesional o amateur.

 

Series de gimnasio. Arnold.

Al ensayar una técnica, o un fragmento de la misma, una vez medio asimilada (insisto, sin errores notables, medio fluida, recuerda vídeo, maestro o espejo al principio de aprenderla), practícala con series de 8, 10 o 12 repeticiones, como si estuvieras en el gimnasio.

Descansa entre cada serie.

Excelente consejo de Michael Ammar.

 

 

Ponte presión

Gabriel Moreno y otros magos maestros hablar de un tercer nivel de ensayo en el que te pones las cosas realmente difícil. Realizas el efecto vendado, o en el suelo, o con mucho ruido ambiental, o con una sola mano, o sin apenas superficie, o en vertical (obligándote a estar en situación de cóctel) o sin elementos trucados (si los hay), e incluso quitando algún elemento.

Estas limitaciones potencian tu creatividad, tu dominio del efecto y te llevan a nuevas soluciones que pueden revitalizar el juego.

En mi caso, siempre intento buscar soluciones stand up, es decir imaginar que lo realizo de pie, sin mesa, en una situación de cóctel. También busco soluciones con baraja normal cuando el mazo tiene cierto trucaje y formas de soslayar la preparación (en efectos que requieren una ordenación determinada).

En una palabras, busco hacer el efecto todoterreno para poder hacerlo de verdad, ya que cualquiera de las trabas anteriores me echa para atrás a la hora de la verdad.

Ensayar ante una cámara es una forma sencilla de poner presión.

 

Sin paños calientes

Como dice Miguel Gómez, hay técnicas que no nos salen a la primera, que nos obligan a calentar primero con unas repeticiones iniciales, pero lo cierto es que, a la hora de hacer un efecto, no hay tiempo para calentar, te tiene que salir a la primera. Por eso, a veces te tienes que imponer esta obligación en el ensayo.

Cuenta en su libro El Placer de la Magia (o en el DVD que lo acompaña, no lo recuerdo exactamente), que realizaba un pase con una moneda asomado al balcón de su piso, que estaba bastante alto, arriesgándose a que la moneda -de cierto valor- pudiera caerse y perderse. Eso sí que es que es presión añadida.

Eso sí, si lo vas a hacer, espera a que no haya transeúntes.

 

Varía la velocidad

Eso es. Haz el efecto muy rápido, y luego muy lento. Juega con el ritmo. En los cubiletes, por ejemplo, hay una velocidad mínima para que la bola no caiga al girar el cubilete. Encuéntrala y muévete por ese límite. (Rafael Benatar)

La velocidad y el ritmo también nos delatan cuando realizamos un manejo. A menudo lo que más varía de realizar una acción real y otra simulado es la cadencia y la velocidad de la secuencia.

Haz el movimiento real. Toma nota de la cadencia. Luego haz el simulado con la misma cadencia y replícalo (Kenton Knepper).

 

La gravedad es tu amiga

Cuando relajas las manos y los brazos todo lo posible en tus manejos (recuerda la metáfora del pajarillo), descubrirás que la gravedad es tu amiga y favorece ciertos movimientos sin esfuerzo por tu parte -recuerda la llave embrujada (o fantasma). I

Trabaja esta idea.

Fácil de decir.

 

 

Parar tras el éxito

Si ensayas una técnica y si te resiste, en el momento en que notes un avance o que, de repente, te ha salido, o que te has acercado mucho, entonces para. Deja de ensayar durante un buen rato o el resto día.

Este consejo, sacado del libro de Eugen Herrigel, El Zen en el Arte del Tiro con Arco, es asombrosamente eficaz y ha sido confirmado por varios neurocientíficos (ver la bibliografía al final).

Imagina que andas buscando conseguir la mezcla faro y hasta ahora solo has conseguido aproximaciones. Pues la primera vez que te salga, para. Deja el ensayo.

En este momento en que acabas de parar, según los expertos, hay dos corrientes de lo que deberías hacer.

La primera corriente dice que deberías revisar en tu mente todas las sensaciones que has tenido al hacer ese movimiento acertado.

La segunda corriente te aconseja simplemente dejar de pensar, concentrarte en tu respiración y sensaciones del AHORA, y no en las del proceso que acabas de realizar.

Sea como fuere, pruébalo cuando logres cualquier logro o avance.

Y después, deja de ensayar.

 

La segunda atención

Otro término de Gabriel sobre las repeticiones más avanzadas, donde ya tienes manejos y técnicos automatizadas o casi. Se trata de ensayar mientras tu atención está en otra cosa: la tele, una conversación, lo que sucede a tu alrededor.

Ese actuar en segundo plano conlleva dos ventajas.

La primera es que favorece muchísimo la automatización de los movimientos, algo que favorece al mago, ya que, una vez logrado esto, te puedes centrar en conectar con los espectador, sin pensar en lo tienes que hacer o ocultar.

La segunda ventaja, y esto tiene aplicación en deportes de precisión como el golf o incluso al tocar instrumentos, es que, llegados a cierta automatización, el poner la atención en otra cosa puede impedir que los nervios o el miedo escénico altere esos esquemas adquiridos.

Por ejemplo, un entrenador de tenis aconseja el fijarse en las costuras de la pelota al restar. Esta estrategia permite que el movimiento se realice de forma automática, más allá de pensar en el resultado del golpe y de las posibles consecuencias (éxito, fracaso) del mismo.

 

Ensaya antes del show

No importa lo mucha que creas que dominas los efectos que vas a realizar en tu actuación (profesional o amateur), te viene bien hacer un ensayo real de todo que vas a hacer en el show antes del mismo.

Te ahorrarás fallos, imprevistos y ganarás confianza en el momento clave.

 

Ensaya después del show

Va en serio.

Las reflexiones tras la actuación son de lo más valiosas. ¿Qué salió bien para repetirlo? ¿Qué funcionó? ¿Qué no funcionó? ¿Qué técnica se te atrancó? ¿Por qué no salió el juego como esperabas? ¿Qué falló?

Y sí. Al llegar a casa vuelve a hacerlo hasta que salga bien. Aprende para la próxima. Siempre es un consuelo.

 

 

 

¡Sesiona!

Tener sesiones regulares (idealmente semanales) con otros colegas magos supone una enorme diferencia a la hora mejorar y evolucionar como magos.

Antes de reunión de preparas alguna técnica y algunos juegos con los que impresionar a tus colegas y ellos te dan su feedback, lo que ha menudo resulta en mejoras significativas de estos juegos.

Tienes también la ventaja de que puedes probar cualquier cosa y que, no solo ensayaste antes de acudir a la reunión, sino que también los juegos que ejecutes en la misma también supondrán una ensayo real en toda regla.

Yo he estado un tiempo desconectado de la magia y me he vuelto a reenganchar últimamente (este nuevo blog es la prueba de ella) a partir de volver a sesionar con mi querido amigo Daniel Nebreda (mago Voty).

Lo dicho, sesiona.

 

Bibliografía

El Sapo alquímico, nº 3, sobre Gabriel Moreno

The talented code, Daniel Coyle

El pequeño libro del talento, Daniel Coyle

Practice perfect, Doug Melov

Maximum entertainment, Ken Weber

Hábitos atómicos, James Clear

El Placer de la Magia, Miguel Gómez

El Juego interior del Tenis, Timothy Gallway



La foto de cabecera está sacada de pixnio.com




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