CÓMO ADECUAR TU MAGIA AL CONTEXTO por Mariano Vílchez

 



El contexto es otro factor clave a partir del cual sugerir ideas que envuelvan la psique del espectador.


Toque en la espalda en la casa del terror

Te pongo un primer ejemplo. Supongamos que realizas el conocido efecto del toque en la espalda.

El mago se pone frente al espectador y, levantando sus dedos índices hacia él, le pide que cierre los ojos.

El espectador obedece y, en cuanto cierra los ojos, el mago acerca los dos índices y le toca los párpados un instante.

Entonces los retira, le pide al espectador que abra los ojos y le pregunta si ha sentido alguna sensación en la espalda. El espectador contesta que no.

De nuevo el mago hace además de acercar los dedos índices a los ojos del espectador y le pide que cierre los ojos de nuevo.

Tras repetir la operación, el espectador vuelve a asegurar que no ha sentido nada.

Sin embargo, la tercera vez que se repite el experimento, el espectador se lleva un sobresalto, pues en el preciso momento en que siente los dedos del mago sobre sus ojos cerrados, nota que alguien le toca la espalda.

En realidad, ha sido el propio mago quien lo ha tocado, ya que, en esta última ocasión, el mago le tocó los párpados con los dedos índice y mayor de la mano izquierda, aprovechando la mano derecha libre para realizar el toque misterioso.

Por supuesto, este efecto hay que realizarlo individualmente, salvo que se pretenda realizar una broma compartida con el público, quien, al ver lo que está sucediendo realmente, se vuelven compinche del mago en la broma, tal y como sucede en las bolas de papel de Slydini.

Un detalle, tras el toque secreto en la espalda, hay que procurar volver a acercar rápidamente los índices de las dos manos a los ojos del espectador, de modo que éste los vea en dicha posición cuando vuelva a abrir los ojos.

Cuando empecé a hacer el efecto individualmente, me sorprendió su impacto en los profanos.

Obviamente, al cabo de dos o tres toques, la persona sospechaba de la treta. Lo curioso, y a lo que voy, es que el contexto era determinante para su eficacia.

Por ejemplo, si me hallaba en un bar y realizaba el efecto cuando el espectador tenía gente a su espalda, automáticamente se giraba y sospechaba de alguna de las personas que -ajenas a lo que estaba sucediendo- charlaban amigablemente cerca de él.

¡El espectador llegaba a sospechar que yo tenía algún compinche en el bar!

A veces incluso increpaba a la gente que tenía a sus espaldas. Y, lo más divertido, es que sospechaba igualmente de ellos, aun cuando se hallaban a una distancia demasiado grande como para que les diera tiempo de dar y toque y volver a su sitio.

Como ves, en este caso como el contexto seduce al espectador dándole una vía ¿posible? y dificultando su análisis certero del método.

Pero vayamos por otros derroteros.

¿Qué pasaría si estuvieras pasando una velada en alguna casa antigua con un amigo, los dos solos, cenando a la luz de unas velas y, tras charlar sobre presencias espirituales, le realizases el efecto una sola vez, rozando apenas su nuca, mientras –para mayor maldad- éste se halla de espaldas a la puerta abierta de una habitación “supuestamente” vacía?

En este caso, este inocente efectito se puede convertir en algo terrorífico para esa persona, quien probablemente se planteará varias posibilidades antes de terminar de caer en la cuenta de que ha sido el cabrón de su amigo quien lo ha tocado malvadamente.

A veces incluso ni siquiera llegará a la solución verdadera, sobre todo si es muy sugestionable.

¡Ojo, cuidado con realizar este efecto para un espectador sensible o con problemas cardiacos o de ansiedad!

Visto este primer ejemplo de la influencia que puede tener un determinado contexto sobre el impacto en los espectadores, vamos a estudiar ahora ciertos aspectos del mismo que puedes usar para seducir a tus espectadores con presentaciones sugerentes.


Fechas especiales

Existen fechas especiales que, por su significado, pueden propiciar un significado especial a determinados juegos.

Halloween, por ejemplo, dará un significado y emoción especial a todos los efectos espiritistas o mentales que realicemos en tal fecha.

La noche de San Juan también es muy especial y evocadora para la gente.

De hecho, existen decenas de rituales populares de magia blanca propicios para esa noche.

Si te encuentras en alguna de estas fechas especiales (éstas u otras), aprovecha la situación para hacer un efecto coherente con ella para crear un impacto muy especial en el público.

Plantéate que ideas y sentimientos suscita la fecha y mira la lista de tu repertorio para encontrar el juego de magia adecuado para ellos.

El cumpleaños, por ejemplos, es un día bastante especial para la persona que cumple los años, por lo que estará particularmente receptiva a juegos relacionados con deseos o con la buena suerte en general.

Para esta ocasión yo realizo una carta al número muy efectiva de Daryl a la que le he añadido un falso corte hecho por el propio espectador, lo que la blinda aún más ante cualquier intento de análisis.


EFECTO: LA CARTA DEL CUMPLEAÑOS

El espectador elige una carta y la devuelve al mazo. Tras cortar otro espectador varias la baraja hasta su satisfacción, el mago le dice al protagonista que va a realizar un pequeño ritual que sólo puede salir bien los días de cumpleaños.

Le entrega entonces la baraja y le pide que la corte según un ritual preciso mientras piensa en un deseo que le gustaría conseguir.

A continuación, el mago recoge la baraja tal como ha quedado con los cortes del espectador y le pide a todos los presentes que canten el cumpleaños feliz, mientras va echando cartas cara abajo encima de la mesa, una carta por cada sílaba subrayada de la canción.

Cumple a ños fe liz, cumplea ños fe liz, te dese a mos to dos, cumple a ños fe liz.

Al final, en la última sílaba, el mago se queda con la carta que sostiene en ese preciso momento, pero sin echarla en la mesa.

Tras preguntar por la identidad de la carta elegida, el mago gira la carta.

¡Es la elegida!

Tras la coincidencia, el mago anuncia que es mucho más probable que se cumpla el deseo o que la suerte sea favorable.


PREPARACIÓN

Necesitas realizar un crimp en la carta inferior de la baraja.

A continuación, añades 20 cartas bajo la carta con crimp.

En definitiva, te queda la baraja con un crimp en posición INF 21 (la 21 desde abajo).

Para que entiendas el propósito de esta preparación, si ahora colocaras una carta elegida sobre el mazo y cortases varias veces, sólo tendrías que cortar por el crimp para que la carta elegida quedara la 21 desde arriba.


EJECUCIÓN

1. Le dices a la persona que cumple años que vas a realizar un curioso ritual donde normalmente sucede una coincidencia increíble, siempre, claro, que se haga el mismo día del cumpleaños.

2. Le das a elegir una carta de la baraja preparada con el crimp del siguiente modo.

Empiezas a pelar cartas de la mano derecha a la mano izquierda, como si de una mezcla por arrastre se tratara y le pides que te para cuando quiera.

Cuando lo hace, la carta que acabas de pelar con el pulgar izquierdo sobre el paquete de esta misma mano, se la entregas al espectador para que la vea y la enseñe al grupo.

Mientras lo hace, colocas el paquete de la mano izquierda (compuesto por las cartas que has pelado sobre esta mano) de nuevo sobre el de la mano derecha. (Como puedes apreciar, si sigues esto cartas en mano, la parte inferior de la baraja no ha sufrido modificación alguna, la carta con crimp sigue estando la 21 desde abajo.)

3. De nuevo empiezas a pelar cartas de la mano derecha a la mano izquierda, y le pides que te pare cuando lo desee. Cuando te detiene, le pides que coloque la carta elegida sobre el paquete de la mano izquierda y a continuación echas encima el resto del mazo que está en tu mano derecha.

4. Colocas la baraja en la mesa y le pides a algún otro espectador que corte y complete cuantas veces quiera. Cuando ha terminado, recapitulas lo ocurrido y, al comentar que ha cortado cuantas veces ha querido, aprovechas el comentario para cortar tú mismo por el crimp, como ejemplificando lo que estás diciendo (cobertura por explicación o ejemplificación).

En este momento la carta elegida está la 21 contando desde arriba (compruébalo, si sigues esto con las cartas en mano).

5. Le entregas la baraja al espectador que cumple años y se la colocas en la mano izquierda en posición de dar.

Le dices que el ritual va a comenzar. (Lo que en realidad va a suceder es que el espectador, siguiendo tus indicaciones, se va hacer a sí mismo un falso corte atribuido a Jay Ose.)

Le pides que, con la mano derecha, corte un paquetito de las cartas que sujeta con la izquierda y lo coloque sobre la mesa (lo llamaremos paquete A).

Mientras lo hace, le pides que piense en un deseo.

A continuación le pides que corte otro paquetito de la mano izquierda y lo coloque también sobre la mesa, a la derecha del primer paquete A (a este nuevo paquete lo llamaremos paquete B).

Mientras lo hace, le pides, por ejemplo, que imagine que su deseo ya se ha cumplido.

Finalmente le pides que coja el grupo de cartas que le queda en la mano izquierda y que lo coloque a la derecha del paquete previo B (a este último paquete lo llamaremos paquete C). Mientras lo hace, le pedimos que piense en una acción que pueda realizar y que puede acercarlo a su deseo.

En resumen, en la mesa, de izquierda a derecha, están los paquetes A, B y C. 

6. Ahora le pedimos al espectador que recomponga la baraja cogiendo el paquete A y colocándolo sobre B y luego tomando el nuevo paquete formado AB y colocándolo sobre C.

Si realizas los puntos 5 y 6 baraja en mano, observarás que lo que se está realizando es un falso corte múltiple.

La baraja sigue con la misma ordenación y, por lo tanto, la carta elegida está en la posición 21.

¡El espectador se ha hecho un falso corte a sí mismo!

7. Coges la baraja, insistiendo en que se queda tal y como la ha dejado el espectador con sus cortes, para seguir, de forma precisa, con el ritual.

Ahora le pides al grupo que le cante al protagonista el cumpleaños feliz.

Siguiendo el fraseo indicando más arriba, vas echando una carta por sílaba subrayada (si lo ensayas un poco, verás que el ritmo de dadas encaja perfectamente con la canción).

Al final, por coincidir el número de sílabas con el de la posición de la carta elegida, te quedas con esta carta en la mano en la última sílaba de la canción.

Ahora, sin dilación, le preguntas al espectador cuál era su carta. En cuanto te la dice, giras la que tienes entre manos, al tiempo que añades: “Feliz cumpleaños”.

Al comprobarse la coincidencia, el impacto es demoledor.


COMENTARIOS TEÓRICOS

1. Para que el enfoque del sentido sea efectivo, el efecto no debe saber a truco de magia, sino a ritual de buena suerte. Cuando lo realices, debes obligarte a creer que realmente la coincidencia se suele producir por sí sola. De hecho, cuando realices el efecto varias veces, será más fácil interpretar y creerte esa sensación.

El guión interno debería ser algo así como: “No sé por qué funciona pero siempre flipo con esto.”


2. El efecto original de Daryl usa otro método para controlar la carta en posición 21. El que he descrito aquí es el que me resulta más cómodo, económico y engañoso.

Por otro lado, creo que el falso autocorte añadido es bastante efectivo, tanto a la hora de esbozar el ritual como a la hora de despistar por completo a posibles espectadores analíticos. El espectador corta e, inmediatamente después, el mago reparte cartas con la canción y se encuentra la carta. Para un profano esto es un callejón sin salida para cualquier intento de análisis.


3. No desprecies el falso autocorte de Jay Ose (que aprendí de un DVD del gran Jim Swain) pensando en que no va a colar. Es muy engañoso, lo verás cuando lo pruebes.

De hecho, sí reconstruyéramos los paquetes de derecha a izquierda en vez de izquierda a derecha, sí que daría la sensación de que estamos anulando el corte, cuando realmente en este caso lo haríamos efectivo.

¡Una maravilla óptica!


4. El control es muy engañoso. Yo lo llamo control por carta guía móvil. Incluso para magos noveles que conocen la carta guía, este manejo despista por completo, pues al mezclar, la existencia de una carta guía “fija” es difícil de concebir.

El manejo original se realiza con mezcla hindú pero creo que la mezcla por arrastre cumple el mismo fin y es más natural y común entre profanos.

Por supuesto, aquí la carta guía es una carta crimp o burbuja (de modo que se corte debajo de ella).

Para que no resulte llamativa la forma de devolver la carta, se da a elegir de forma similar, pasando cartas por arrastre. Esta idea de coherencia de manejos se la he escuchado muy a menudo a Manu Montes.

Por otro lado, la cobertura explicativa de cortar por el crimp al recordarle al espectador cómo ha cortado, hará, en muchos casos, que este manejo se olvide.

Al final, parecerá que el espectador elige una carta, la coloca donde quiere y que, ipso facto, tras un corte que él mismo ha hecho, se canta la canción que culmina con la carta.

¡Ahí es nada!


5. Finalmente, añadir una última curiosidad.

Y es que el aplauso que se consigue al final es muy especial, pues resulta de la combinación del asombro compartido, del éxito del ritual (si hemos sabido transmitir ese espíritu) y de la felicitación por el cumpleaños, que se vuelve a realizar (¡Feliz cumpleaños!) en el mismo momento en que se revela el clímax.


Lugares especiales

Dentro del contexto se incluye el sitio donde va a tener lugar la sesión. Ciertos lugares están cargados de un sentido especial: una casa supuestamente embrujada, un desván, la habitación más tenebrosa de una casa antigua (recuerda el efecto del toque en la espalda citado al principio), un desván son lugares donde puede volar nuestra imaginación para potenciar la atmósfera mágica requerida por un efecto determinado.

En realidad cada sitio donde actúes puede tener algo para sacarle partido.

Una biblioteca ofrece libros para realizar test de mentalismo.

La playa te regala piedras con los que hacer un pasa pasa o una sorprendente desaparición (por cogida bluff, por ejemplo).

Un aula de clase te ofrece la clásica pizarra con tiza con la que hacer esa predicción mental que tanto te gusta.

Un hogar de jubilados puede te ofrece una sala de juegos con un montón de barajas con las que maravillar al personal, haciéndoles un triunfo, por ejemplo, un efecto que impacta especialmente en personas de la tercera edad.

Y es que llevan muchos años comprobando que una baraja mezclada con cartas cara arriba y cara abajo requiere bastante trabajo para reubicar los naipes.

O tal vez lo que les maravilla es la vuelta al orden, el inicio, como símbolo de una juventud anhelada.

Te encuentres donde te encuentres, ¿Dispone el sitio de algún elemento exclusivo que puedes aprovechar para alguno de tus efectos? ¿Tiene el lugar algún propósito que puedes expresar –o relacionar- con alguno de tus juegos? ¿Hay algún elemento en el lugar que puedas usar como referencia simbólica para tu magia, aunque no lo uses directamente?


Espectadores del evento

En ocasiones puedes conocer de antemano el tipo de público que va a acudir a tu sesión. 

A veces incluso dispones de datos previos acerca de los espectadores que van a acudir por tratarse de una actuación ante amigos y conocidos, o simplemente porque el que te contrata te aporta esa información, ya que –por el significado del acto o porque va a resultar más divertido- puede resultar adecuado sacar tal o cual espectador en un determinado juego.

El tener una idea anticipada muy clara del ambiente que se puede generar puede inspirarte qué efectos puedes realizar y qué enfoques darles para esa sesión. Repasar los juegos de tu repertorio para dilucidar cuáles pueden tener más potencia en tal ambiente, visualizando incluso –si dispones de esa información- qué espectador elegir para cada efecto y adecuarlo a él, de forma que el significado o sentido del efecto se vincule lo máximo a su persona.

Si no tienes ni idea de lo que te espera, siempre puedes captar el espíritu de la sala deambulando por ella mientras llegan los espectadores, observando sus ademanes al sentarse e incluso hablando con alguno de ellos amigablemente.

De este modo se te ocurrirán enfoques, posibles espectadores que sacar y, a un nivel inconsciente, irás intuyendo el tono que tienes que adoptar con ese público para lograr una mayor conexión durante el espectáculo.

Recuerda el caso del efecto del cumpleaños del epígrafe previo.

Si sabes que es el cumpleaños de un espectador o surge ese dato de forma impromptu, ya tienes el efecto perfecto para la ocasión.

Y recuerda que trataremos el espectador como foco de significado con detenimiento en un próximo artículo.


Motivo de la celebración

La razón de la celebración puede ser fuente de inspiración para los juegos de tu sesión.

Ya hemos visto por ejemplo el efecto del cumpleaños para una celebración de este tipo, pero hay muchos más tipos de eventos con los que te puedes tropezar.

En una boda, por ejemplo, puedes buscar algún efecto que exprese el amor y la compatibilidad de la pareja que se casa.

Cartas al número donde se sincronizan los cónyuges, pasa pasa de monedas como símbolo de la transferencia de abundancia entre los desposados o un hilo roto y recompuesto que exprese el desafío de la vida de casados y cómo se mantiene el matrimonio unido a pesar de los lances de la vida, toda estos son posibles efectos que realizar en una boda.

Mira en tu repertorio con estas ideas en mente y seguro que te inspiras y aciertas de lleno con tu selección.

Si actúas para una asociación, mírate los objetivos y valores de la misma. Y, una vez más, repasa de nuevo tu repertorio en busca de un juego que “case” con alguna de estas ideas.

Una vez más, conoce el motivo de la celebración y las ideas últimas que subyacen tras ella y adecúa tu magia al evento.


Aprovecha lo que sucede

A veces el contexto nos regala situaciones inesperadas que aportan ideas singulares y únicas que podemos aprovechar para potenciar nuestra magia.

Es como contar un chiste. Siempre es más gracioso cuando el contexto -algún comentario o giro de la conversación- lo ha propiciado naturalmente que cuando lo contamos desconectado, en frío.

Hace un tiempo, en una cena de cumpleaños, Antonio, un amigo y colega de trabajo me presentó a unos amigos. En tono de broma, me describió como alguien capaz de leer la mente a los demás.

Por la cara de los presentes, noté que el comentario había sido tomado bastante en serio, ya que algunos me miraron con cierto recelo.

Resultó que uno de ellos residía habitualmente en Italia. Con naturalidad, le pregunté, si dominaba ya más o menos la lengua italiana. Acto seguido -no sé a qué vino a cuento- le pregunté si conocía algunos refranes en italiano.

Al tipo le cambió la cara.

Al instante confesó que los refranes eran una de sus pasiones. Para remate, le pregunté cómo se decía en italiano “Más vale pájaro en mano que ciento volando”. Nada más decir esto, se quedó blanco y mudo. ¡Resulta que había buscado ese refrán en el diccionario la noche anterior!

Lógicamente, los tres o cuatro efectos de mentalismo que realicé aquella noche arrasaron en el personal. La batalla se había ganado desde el minuto uno.

El contexto de la puñetera casualidad había potenciado enormemente mi halo de mago.

Si además hubiera tenido en mi repertorio algún efecto con la temática de los refranes, hubiera brillado especialmente dada la coyuntura.

Si te gusta comunicarte y estás alerta, este tipo de coincidencias te puede suceder más de lo imaginas.

Recuerda que, cuando se den, tienes que reaccionar con cierta naturalidad, como si siempre hubieran sido tu propósito inicial.

Supongamos, por ejemplo, que se rompe un vaso durante la reunión. Puedes aprovechar la ocasión para hablar de energías o de la suerte –buena o mala- que, según ciertas supersticiones, trae el hecho de que se rompa algo.

Si a continuación realizas un efecto relacionado con alguna de estas ideas, no te quepa duda de que cobrará más fuerza por la antesala de lo sucedido.

Podrías, por ejemplo, doblar una cuchara (si el efecto está en tu repertorio) o quizá realizar una rutina de cartas con el tema de la suerte.

Sea como fuere, el efecto en cuestión adquirirá un significado especial gracias a la atmósfera creada por la rotura fortuita del vaso y a tu comentario sobre la misma.


El impagable factor impromptu

Si saben que eres mago, es probable que te pidan que hagas un juego en una situación “impromptu”.

El factor impromptu potencia la resistencia al análisis, ya que conlleva la idea de que nos han pillado sin preparación y, por tanto, sin elementos trucados (ver los conceptos de preparación inverosímil y preparación inesperada en futuros artículos).

De este modo, la atención de los espectadores se centra en la figura del mago no preparado y que, por tanto, se enfrenta desnudo al reto. Si sale bien parado del desafío, fomentará su reputación y halo de ilusionista experto.

Si quieres potenciar este factor, llegado el momento necesitarás fingir cierto desconcierto y aunque sospechases que te iban a pedir algún efecto en el encuentro y estés preparado- actuar (sin sobreactuar) como si te hubieran pillado con sorpresa.

Para lograr una interpretación justa, puedes quedarte quieto, tal vez tocarte ligeramente la cara, y repetir interiormente –sin verbalizarla- la frase siguiente: “Joder. ¿Y ahora qué hago? No llevo nada encima. De ninguna manera esperaba tener que actuar ahora.”

Incluso puedes fingir que no llevas ningún elemento mágico encima –aunque éste no sea el caso- y realizar alguna magia con algún objeto prestado disponible en la sala o en bolsillo de algún espectador (bolígrafo, reloj, moneda, tarjeta, etc.).

Si no tienes efectos así en tu repertorio, no dudes en buscar algunos para tales ocasiones.

Ensaya rutinas propias de esponjas con servilletas de papel, rutinas con monedas al uso o efectos mentales impromptu.

Coleccionar efectos de este tipo donde pueda brillar el mago desnudo que llevas dentro merece la pena, te lo aseguro.

Si eres cartomago en exclusividad, procura que te presten una baraja.

El impacto de cualquier efecto con baraja prestada se eleva exponencialmente.

Por mucho que des a examinar tu Bicycle, en su fuero interno –y cómo ya hemos visto antes- los profanos piensan que esta barajita tan bonita que usan los magos “algo tiene que tener”.

Te aseguro que así me lo han comunicado muchos profanos en conversaciones previas a alguna sesión propia o de otro mago.

Si nunca has probado a hacer magia con baraja prestada, experiméntalo alguna vez y verás cómo alucina el personal.

Escucharás una y otra vez la misma letanía del espectador que os la ha prestado: ¡Y es mi baraja!

Finalmente, decirte que puedes provocar la situación de actuar con baraja prestada de un modo sencillo.

Poder llamar al anfitrión (amigo, conocido o dueño del local) con tiempo, pidiéndole que se agencie una baraja para la fecha del evento. De este modo, cuando te pidan actuar, dices que no llevas baraja encima y se la pides de un modo “espontáneo”.

Si no se la ha procurado, entrégale tú mismo una discretamente al llegar al sitio, explicándole que, en el caso de que te pidan un efecto, se la pedirás como si fuera suya, lo que dará más impacto a la magia. Colaborará sin problemas con la treta.

Finalmente, prueba a hacer magia con baraja española.

Muchos de los efectos que se realizan con una baraja de póker son factibles con la baraja de toda la vida. Este elemento le es más conocido al espectador profano, por lo que los efectos que hagas con ella le resultarán más claros e impactantes.

Tras hacer magia con ella un rato, puedes entonces cambiar a la baraja de póker con la justificación de que ciertos efectos de magia necesitan de los colores de los naipes (rojo y negro).

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