CÓMO ADAPTAR TU MAGIA A LOS ESPECTADORES por Mariano Vílchez
Ya hemos visto en artículos precedentes los dos primeros focos de los cuatro que existen a partir de los cuales puedes dar sentido y significado a tu magia: tú mismo como mago y el contexto.
Hoy vamos a ver el tercer foco, quizá el más importante: el propio espectador.
Ya hemos visto algunos ejemplos de cómo puedes
vincular tu magia con tus espectadores: fechas especiales, cumpleaños,
espectadores concretos elegidos para determinados efectos a sabiendas,
aprovechar la información que nos ofrecen o, simplemente, el propósito personal
del que te contrata para una asociación, empresa, etc.
Vamos a concretar un poco más ahora cómo logra
esa conexión extrema con el espectador con vistas a que, por un lado, entre más
en la presentación de tu juego, alcanzando así una mayor emoción e impacto con
él, y, por otro, desactivar en gran medida su tendencia al análisis.
1. Relaciona el juego con el espectador
desde el comienzo.
Conecta tu efecto con el espectador desde el
primer momento.
Supongamos que estás en situación de magia por
las mesas en una boda y que pretendes realizar una carta ambiciosa.
(Dicho sea de paso, la carta ambiciosa es un
efecto ideal para la magia de restaurante: es un efecto vertical que no
requiere apoyo en mesa, por lo que es fácilmente visible por todos los
espectadores de la misma; es claro, por las múltiples repeticiones; es
impactante, por la desafiante imposibilidad de que una carta firmada suba al
lomo de la baraja una y otra vez; y es bastante resistente al análisis, por
usar métodos alternativos en cada subida, algo normalmente inconcebible para un
profano.)
A lo que vamos, en la carta ambiciosa se suele
implicar al espectador por el hecho de que firma la carta o la singulariza con
alguna anotación o dibujo.
En este caso, además, vamos a usar el siguiente gancho inicial en nuestro guión:
Para este juego, necesito a alguien
con carácter, alguien que no le gusta que lo pisen, alguien que si lo buscan,
lo encuentran…
Al decir esto, indefectiblemente la mayor
parte de los comensales de la mesa van a señalar a un espectador. Lo
interesante es que este espectador, precisamente por ser una persona de
carácter, normalmente va a acatar este juicio y se va a prestar al juego.
Fíjate cómo, con esta simple introducción, la
mayoría de los comensales de la mesa se van a revelar: los que señalan, los que
se abstienen de hablar, los tímidos, los guasones, etc.
Con esta simple introducción, vas a poder
conectar mejor con la mesa antes siquiera de empezar el efecto.
Además el efecto cobrará ahora mayor sentido
al estar vinculado al espectador.
La carta firmada que sube una y otra vez
mágicamente representará al espectador que no se deja pisar y siempre se las
arregla para “quedar siempre por encima”, idea que divertirá y seducirá a sus
compañeros de mesa más allá de cualquier tendencia al análisis.
Otro enfoque más trascendente –el que utilizo
la mayoría de las veces- es preguntar quién de la mesa tiene un deseo por
realizar que requiere superar varios obstáculos antes de poder cristalizar.
Entonces el espectador en cuestión escribe o dibuja su deseo en la carta y ésta
asciende mágicamente una y otra vez, superando los “obstáculos” (cartas) que
tiene por encima.
Al final de la rutina, aprovecho la relajación
tras la última subida (propiciada por el maravilloso pop-up popularizado por
Larry Jennings) para cambiar la baraja por un Omni Deck que tengo en el
bolsillo izquierdo de la chaqueta.
Tras el aplauso, coloco la carta firmada sobre
el bloque cristalino y ambos entre las manos del espectador. Retiro ahora la
carta superior y le pido que imagine que su deseo ya ha “cristalizado”.
Entonces lo invito a mirar la baraja que entre manos para descubrir que en
realidad sostiene un bloque de cristal.
Si pretendiéramos, en la susodicha mesa, hacer
el juego en el que el espectador corta los ases, tendríamos varias alternativas
de frase o gancho inicial en relación con los espectadores.
Podríamos preguntar por ejemplo si alguien
juega al póker, si alguien se considera una persona con suerte o incluso si hay
alguien que se considere desafortunado en algún aspecto de su vida. Una vez
traído a la palestra, el espectador atraerá mucho el interés del resto de los
espectadores y el juego cobrará un especial sentido tanto para él como para sus
compañeros de mesa.
Si hiciéramos el Fuera de este Mundo,
preguntaríamos por un espectador intuitivo, acertado en sus decisiones o lo
contrario, alguien que suele equivocarse en sus decisiones importantes.
Resumiendo, la idea es, conseguir un
espectador vinculable al efecto por algún aspecto en concreto. Aunque también
puedes, claro está, escoger un espectador cualquiera y establecer la conexión a
posteriori haciéndole un par de preguntas iniciales que lo vinculen al efecto,
captarás mejor la atención de todos los comensales si desde tu primera frase ya
buscas a un espectador con estas características.
2. Adivinar datos personales
Adivinar datos personales del espectador, ya
sea por lectura en frío (sin información previa), ya sea por lectura en
caliente (con información previa), es un medio muy potente para conectar con
él, al tiempo que potencias tu halo del mago, al ser capaz de realizar tal
proeza.
La adivinación de datos personales efectiva
apela a lo más íntimo del espectador, que queda trastornado ante la capacidad
del mago para “entrar en su mente” y muestra luego una especial predisposición
posterior a dejarse llevar por el proceso del efecto, sobre todo si el mago,
tal y como hemos visto en el punto previo, consigue vincularlo con su persona.
Mucho hay escrito sobre la lectura en frío,
aunque te recomiendo en especialmente el libro The dance de Brad Henderson y
los trabajos de Kenton Knepper sobre el tema.
Entre los datos que se pueden adivinar están
el nombre, el horóscopo o algún rasgo de la personalidad o vida personal del
espectador, aunque en realidad no hace complicarse mucho la vida: el mero
sonido de nuestro nombre en boca de un extraño nos crea ya suficiente impacto
como para descolocarnos como espectadores.
No me resisto a explicar aquí una sutileza de
Kenton Knepper que he usado en alguna ocasión y que permite sonsacar algún
nombre de los espectadores al abordar la mesa sin que éstos lleguen a ser
demasiado conscientes de ello, de modo que curiosamente pueden llegar a olvidar
la estratagema al poco rato de la actuación.
La argucia consiste en no preguntar
abiertamente los nombres de los comensales, sino en presentarse personalmente
diciendo algo así como “Hola, soy Mariano…” para, a continuación, tender la
mano derecha a cada uno de los espectadores mientras ladeamos la cabeza y
acercamos la otra mano al oído, esperando sin decir nada a que nos dé el suyo
por cortesía y reciprocidad, algo que hará de forma natural.
Lo curioso es que esta técnica, tras cierto
paréntesis de olvido (de un efecto o dos), borra el recuerdo de que hemos
pedido los nombres –algo que en realidad no hemos hecho explícitamente- de modo
que podremos recurrir a alguno de ellos en forma de predicción o de adivinación
indirecta durante el resto de la actuación para alucine del espectador.
Pruébalo y sorpréndete de la eficacia de esta
treta.
3. Apelar a frustraciones y deseos comunes.
Si la presentación o guión del efecto apela a
frustraciones, anhelos o deseos comunes en las personas, vas a favorecer una
mayor implicación del público.
A veces tales conceptos pueden en sí mismo
inspirar la génesis de un efecto. Este epígrafe tiene mucho que ver con las
temáticas de interés universal que veremos luego y que podrían haberse incluido
en este apartado. Sin embargo, a diferencia de éstas, las cuestiones aquí
planteadas son menos trascendentes, más anodinas, más relacionadas con los
pequeños asuntos cotidianos con los que nos enfrentamos en el día a día.
¿Quién no ha estado preocupado, por ejemplo,
al esperar, tras la llegada de un vuelo, mientras la cinta transportadora lleva
un buen rato moviendo maletas, y todos los viajeros han recogido ya su equipaje
mientras el nuestro sigue sin aparecer? Al final, normalmente la maleta
aparece, pero nadie nos quita ese inquietante desasosiego mientras hemos estado
esperando.
Pues este instante compartido por muchos de
nosotros ha inspirado a John Guastaferro para su efecto Lost and found.
Hay mil temas que puedes coger como
inspiración, ideas que normalmente preocupan o interesan al espectador medio:
La chica o el chico que nos gusta y que nos hace caso. La falta de dinero. Los
conflictos de pareja. La monotonía en la pareja. La carencia o escasez de sexo.
La lucha contra el sobrepeso. El jefe pelma. Los conflictos familiares en
navidad. Y un largo etcétera.
Sin duda te vendrá ahora a la mente alguna
idea que te gustaría desarrollar. Pues bien, piensa ahora mismo cómo expresar
esta idea ligándola con algún efecto que ya conoces.
Coge la lista de tu repertorio y coteja esta
idea con cada uno de los juegos. ¿Hay alguno que te haga tilín tilín?
Si es así, desarrolla o adapta la presentación
de ese juego para que exprese la idea que tienes en mente.
Seguro que encuentras alguna forma de
transmitirla idea de un modo divertido a través de él, con la ventaja añadida
de que el efecto ahora llegará mucho más a tus espectadores, al ser un tema que
sin duda les va a interesar por reconocerse en él.
4. Conexión y compatibilidad entre personas
Dentro de las ideas que pueden interesar a tus
espectadores están las de conexión y compatibilidad entre personas.
Éste es uno de los temas a los que más me
gusta recurrir en mis efectos. Expresar la conexión entre miembros de una
pareja, compañeros de trabajo, familiares o amigos.
Aquí van ejemplos de efectos que pueden encajar con esta idea y que sin duda te sonarán:
El espectador elige y pierde
una carta y la persona vinculada a ella (pareja, colaborador, compañero o
amigo) la encuentra.
Tras varios cambios y mezclas por parte de las
dos personas vinculadas, sus cartas ESP coinciden perfectamente en su
ordenación.
Un espectador elige una carta y su pareja
encuentra mágicamente las otras tres del mismo valor.
Una goma que representa al chico y otra que
representa a la chica se enlazan mágicamente.
Un anillo de compromiso o matrimonio
introducido en un candado sólo se abre con una clave numérica vinculado a un
año muy especial para la pareja.
Dos cartas firmadas por cada miembro de la
pareja se fusionan en una sola de doble cara.
Una carta sube dentro de un estuche sostenido
por un chico en el preciso momento en que su novia lo besa.
Seguro que ahora estás pensando en alguno de
tus efectos que puede ser adecuado para expresar la idea de conexión.
5. Temáticas de interés
Hay temas que interesan a la mayoría de los
espectadores lo bastante como para seducir su imaginario del espectador y
desactivar su tendencia analítica.
A continuación, enumeraré una serie de
temáticas conocidas, algunas clásicas, otras no tan explotadas. Esta lista te
puede servir como inspiración para encontrar una presentación apropiada para un
determinado efecto.
Empezamos.
Escoge uno de tus juegos que aún no tenga
presentación definida. A continuación repasa la siguiente lista y mira si
alguna de estas temáticas podría encajar con él.
El misterio del universo
El misterio en sí mismo
El sueño versus la realidad del despertar
El destino frente a libertad de elección
La mala suerte (objeto o carta gafe)
El caos y el orden Razón versus magia
Coincidencia versus sincronicidad
La armonía o compatibilidad entre personas
Algún mito
Algún cuento clásico
Apariencia versus realidad
La confrontación mago versus tahúr
Las trampas de juego
Obviamente esta lista no está cerrada. Para
ahondar más en este punto te recomiendo el DVD Exploring Magical Presentations
de Eugene Burger publicado por L&L Publishing.
6. El espectador realiza la magia.
Construir efectos donde el espectador realiza
los principales manejos y siente que lleva él mismo a cabo la magia es una
opción muy interesante por varias razones.
La primera es que, si es él mismo quien
realiza los principales manejos, difícilmente podrá achacar el método a manejos
del mago, lo que es muy bueno desde el punto de vista de la resistencia al
análisis.
Por otro lado, si logramos encontrar una
presentación que vincule o explique por qué el espectador ha logrado el efecto
por sí mismo, el guión de la rutina va a seducir enormemente a los espectadores
y esta solución-efecto, en el sentido tamariciano, va a desactivar la tendencia
al análisis más allá de esta propia sugerencia.
Supongamos, por ejemplo, que realizas una
versión de El espectador corta los ases con la siguiente presentación.
Le pides al espectador que te diga alguna
afición que valore mucho, algo que suponga coleccionar algo y/o reunir
información sobre ella.
Pongamos que en este caso te dice que le
encanta las reproducciones de coches en miniatura de hecho esto fue lo que me
dijo el último espectador a quien le realicé el efecto-, entonces le pides que
cierre los ojos y visualice su propia colección, si la tiene (o la que le
gustaría tener), y elija mentalmente las cuatro piezas más valiosas de la
misma.
Ahora le pides que extraiga esas cuatro piezas
–en este caso coches- y las coloque en una mesa imaginaria. Una vez que lo ha
hecho, le dices que abra los ojos y que corte la baraja en cuatro montones para
realizarle la versión de cortando los ases que hayas elegido.
Cuando vuelve la carta superior de cada
montón, no sale de su asombro al ver que ha cortado por los cuatro ases.
Esta propuesta de presentación es muy
sugerente, ya que el espectador no va a poder dejar de considerar en la
posibilidad de que su visualización haya conducido al asombroso resultado
final.
Él mismo ha cortado los paquetes y la única
explicación que tiene a mano es el ritual mental que le hemos pedido que lleve
a cabo.
Al final, suscriba o no esta explicación, lo
que está claro es que su tendencia a analizar el método real del efecto se verá
muy atenuada al quedar su mente seducida por esta posibilidad.
Hasta la semana que viene. Volveremos a la teoría con un concepto muy sugerente...



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