EL STOP TAMARICIANO: CÓMO EVITAR LAS FALSAS SOSPECHAS DE LOS ESPECTADORES por Mariano Vílchez
Para Tamariz, una condición sine qua non para que la magia tenga lugar es que el espectador elimine todas las posibles explicaciones a nivel de método y no encuentre solución al efecto.
Parece claro que si los espectadores pueden dar una explicación al misterio presenciado, entonces gana la lógica o la explicación racional a costa de la magia.
El problema es que a veces, como sugiere el
maestro, los espectadores pueden llegar a plantearse métodos que realmente no
hemos utilizado. Y precisamente por no haberlos utilizado, en ningún momento
nos hemos planteado la necesidad de desmentirlos a la hora de construir el
juego.
Es más, la mayoría de las veces, estos
espectadores no llegarán ni siquiera a verbalizar esas posibles soluciones, por
pudor o educación, pero eso no quita para que las den interiormente por buenas,
escapando de la situación de asombro a la que los queremos llevar.
Imagínate. Te esfuerzas en hacer desaparecer una moneda con un método trabajoso y muy elaborado para que, al final, algún espectador se imagine que te la has metido la moneda en la manga, cuando no es así. ¡Es un fastidio!
Y esto sucede mucho más de lo que nos pensamos.
Para remediar este problema, Tamariz propone
en su libro La Vía Mágica el concepto de STOP.
Brevemente, un establecer un STOP para una
determinada solución es demostrar a los espectadores en el transcurso del juego
que no hemos usamos tal solución para lograr el efecto.
Y es importante aclarar que no sólo tenemos
que quitarles de la cabeza la solución que realmente hemos usado, sino también
cualquier otra (plausible o inverosímil) que se les pudiera ocurrir.
Como primer ejemplo, si estoy haciendo
desaparecer una moneda descargándola al regazo, por ejemplo, el tener los brazos remangados
evita que el espectador pueda pensar que la he enmangado. En otras palabras,
los brazos remangados constituyen un STOP a la solución del enmangue.
También podemos decir que establecí un STOP
para la solución del enmangue en el momento en que me remangué.
SOSPECHAS MÁS GENERALIZADAS, AUNQUE NO LAS UTILICEMOS
En primer lugar, citaré las explicaciones que
considero más comunes en el imaginario del profano, seguidas, cada una ellas,
por el correspondiente STOP que puede cancelarla, al modo en que lo hace
Tamariz en La Vía Mágica. Me ciño al dominio de la magia de cerca, y más concretamente a la
cartomagia.
Puede que te cuestiones alguno de estos
puntos, creyendo que estoy yendo demasiado lejos, pero te aseguro que todos
ellos son absolutamente ciertos, tal y como me lo ha corroborado el estudio, la
experiencia y la conversación con muchos profanos a lo largo de muchos años.
El conocer estas sospechas hará crecer enteros
tu conocimiento de la psicología del espectador profano, un dominio que los
magos desarrollamos con la pericia de los años y que es CLAVE para construir
rutinas que impacten en nuestros espectadores.
En este apartado voy a incluir STOPS para soluciones no adoptadas. De este modo sabrás eliminar de la mente de los espectadores soluciones a las que no has recurrido o que incluso ni siquiera te habías planteado al construir el efecto.
1. Los magos usamos la manga habitualmente
como recurso.
Esta creencia es un clásico y sigue siendo vigente en nuestros días. La posibilidad de la manga es siempre tenida en cuenta por los espectadores, sobre todo en apariciones y desapariciones de objetos pequeños. Dentro de esta sospecha general, podríamos incluir incluso el reloj como lugar donde se pueden ocultar objetos pequeños.
STOP: Para
eliminar esta solución de la mente de los espectadores, vamos en manga corta o
remangados, en lo posible, sobre todo en efectos donde la solución de la manga
puede aportar, aunque sea remotamente, una posible explicación al efecto, como
el citado caso de las apariciones y desapariciones de objetos pequeños.
En cuanto a lo del reloj, si puede suponer una
solución para algún efecto (la desaparición de una moneda, por ejemplo), mejor
nos lo quitamos al principio de la rutina o desde el comienzo de la sesión.
2. Los magos a veces usamos barajas con
cartas repetidas o todas iguales.
Ésta es una posibilidad que consideran seriamente muchos profanos, sobre todo en juegos donde tal alternativa puede constituir una solución al efecto, como por ejemplo en una carta al número.
STOP: Damos a
examinar la baraja al principio, mostrando y confirmando su normalidad.
3. Las cartas están ordenadas de alguna
manera.
Ésta es otra sospecha bastante frecuente en los espectadores, que a menudo no se quedan a gusto hasta que se les permite coger la baraja para mezclarla ellos mismos.
STOP: Damos a
mezclar la baraja abiertamente al principio del juego y durante el mismo.
4. Las cartas están marcadas.
STOP: No miramos abiertamente a los dorsos de las cartas y/o realizamos adivinaciones de cartas cuyo dorso nunca se ve, bien porque el espectador se haya fijado en la carta inferior de un paquete que ha cortado libremente, bien porque estábamos vueltos cuando la carta se cogió, y además se ha guardado en algún bolsillo, o pegado al pecho tapando el dorso con ambas mano, o simplemente colocado en la mesa cubriéndola con una mano.
Curiosamente, no es complicado engañar a magos
con cartas repetidas o cartas marcadas, ya que casi nunca recurrimos a estas
soluciones por cuestiones puristas o protocolarias. Por ello, al descartarlas
nosotros como método, las descartamos inconscientemente como solución cuando
vemos un efecto que las aplica.
Pero, una vez más, los profanos sí que plantean seriamente estas dos soluciones.
5. De algún modo obligamos a elegir la
carta que queremos
Aunque el forzaje no es una sospecha tan
frecuente como alguna de las anteriores, sí que es verdad que, en estos tiempos
de tanta información disponible en Internet, muchos espectadores sospechan de
este recurso o lo conocen en alguna de sus formas básicas.
A esta sospecha contribuye también la mala
elección, por parte de algunos magos, tanto del tipo de forzaje usado, como de
su aplicación concreta en un juego determinado, tal y como vimos en el artículo La limpieza en mezclas, controles y forzajes.
STOP: Damos a
elegir de una forma que no deja lugar a dudas, bien, por ejemplo, extendiendo
la baraja de dorso en la mesa, bien dando a elegir con las cartas cara arriba
(en juegos que no sean de adivinación) o bien pidiendo que piensen y/o nombren
directamente la carta.
Además, una vez escogida la carta, le damos al
espectador la opción de que cambie de parecer y elija otra distinta.
6. De algún modo llevamos la carta elegida
encima del mazo cuando nos la devuelven.
La idea del controlar una carta encima de la
baraja también se sospecha más de lo que se piensa. Más de una vez he
presenciado magia de cerca entre el público y le he escuchado a un profano
susurrar a otro la frase “Ya la tiene arriba” en el mismo momento en que el
mago acaba de realizar el control.
A menudo esto se produce porque el mago
realiza el control de un modo inmediato tras la establecer la separación (la
mayoría de las veces por un sospechoso doble corte), sin un conveniente
paréntesis de olvido entre el momento del break y el del control.
De todas formas, en este apartado estamos
estableciendo STOPS para soluciones no utilizadas realmente, por lo que es
mucho más fácil desmentirlas.
STOP: Si no hemos
recurrido al control bien por haber forzado la carta, bien por haberle echado
un vistazo a la misma o bien por estar usando una baraja marcada, entonces lo
tenemos tan fácil como dar a mezclar al espectador tras la elección.
Si hemos utilizado una buena carta guía, al final, tras alguna falsa mezcla que no descoloque la posición contigua de la carta guía y de la elegida, podemos dar a cortar al espectador cuantas veces quiera, eliminando así por completo la sospecha de que la carta haya podido quedar arriba.
En algunos casos, incluso, nos podemos permitir que el espectador realice una breve mezcla por arrastre por ejemplo con la doble carta guía de Bernat citada en el artículo antes mencionado.
Esto siempre tiene margen de fallo pero es muy potente cuando funciona. Y si no sale, pues improvisamos o tenemos preparado un plan B.
Somos magos, solo nosotros sabemos que va a pasar.
7. La magia es cuestión de habilidad y/o de
velocidad de manos.
Éste es otro lugar común al que se agarran muchos espectadores para no dejarse llevar por el asombro.
STOP: Realizamos
los juegos de forma lenta y deliberada. También podemos optar por realizar
efectos donde apenas tocamos los elementos, o incluso donde sólo los maneja o
toca el propio espectador.
8. Aunque nuestra baraja se dé a examinar y
parezca normal, algo tiene de especial.
A pesar de lo mucho que podamos darlas a
examinar, muchos profanos sospechan que las barajas que usamos, sean de la
marca que sean, tienen forzosamente que tener “algo” especial que explica, en
parte, la magia que hacemos. Es algo que me han comunicado bastantes profanos
en conversaciones distendidas.
Esas barajas, por mucho que digáis, algo
tienen.
Es posible que este sentimiento sea debido a
lo foráneo del elemento, ya que, salvo que se trate de jugadores de póker, la
mayoría de los profanos sólo han manejado barajas españolas.
STOP: Podemos usar
la baraja española, tal como lo hace el mago gaditano Juan Luis Rubiales.
Podemos actuar con baraja prestada y, de paso,
comprobar fascinados hasta qué punto se potencia el impacto de todos los
efectos que hacemos con ella.
También podemos pedir que nos compren una baraja especialmente para la actuación, de modo que nos la entreguen al principio de la sesión ante todos los espectadores (incluyendo quizá el ticket de compra para conocer exactamente dónde se adquirió).
O incluso podemos fingir
tal situación, entregando previamente la baraja a algún espectador (tal vez al
anfitrión de la casa o al dueño del pub en el que actuamos) para que nos la
“preste” como suya.
Finalmente podemos, como hace Darwin Ortiz al
final de la actuación, entregar la baraja como recuerdo a algún espectador, si
bien esta idea es menos efectiva que la anterior, ya que la sospecha sobre la
naturaleza de las cartas sólo se desvanecería al final de la sesión.
9. La mayoría de los juegos van por
principios matemáticos.
Aunque menos extendida, esta creencia también
es una válvula de escape al asombro. Basta con que alguna vez un profano haya
leído o aprendido en Internet algún efecto matemático y/o automático para que
asuma que muchos de los efectos son básicamente de naturaleza matemática.
STOP: Damos a
mezclar la baraja al principio del efecto.
Como último punto, diré que no es tan sencillo establecer un STOP que el espectador nos compre y además recuerde cuando rebobine en busca de la solución.
Para que es STOP funcione tiene que cumplir tres características que veremos en el artículo de la semana que viene.
Si no, se va a aferrar a su solución imaginaria como a un clavo ardiendo.
NOTA FINAL
Y otra cosa, también es posible establecer STOPS para soluciones realmente adoptadas. Si quieres que incluya este apartado en el artículo de la semana que viene, coméntalo brevemente al pie de este artículo. O a lo mejor te lo envío personalmente por email, ya este punto es bastante expositivo a nivel de secretos.


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